lunes, 4 de febrero de 2008

Galletas para una amiga en Kalamazoo


Hace un par de años, yo solía visitar a Cati, mi maestra de violín, los sábados por la tarde. Aquellos eran buenos tiempos... Las tardes en casa de Cati combinaban 2 elementos esenciales para la felicidad: Música y café. ¡Y vaya que era un buen café! A todo esto, sólo hacían falta unas galleticas. No es muy recomendable comer galletas mientras uno toca un instrumento musical...

El tiempo pasó, Cati fue a vivir a EUA, y yo descubrí que soy mejor repostera que violinista. Sigo en contacto con mi maestra, y hace poco me contaba del extremo frío que hace en Kalamazoo, y de repentinos antojos de galletas con una bebida caliente. Mientras yo leía esta carta, llegaba a mi casa una bolsa enorme llena de harina para tamales. El plan es hacer tamales en familia a la brevedad posible, ya escribiré cómo me las ingenié para hacer tamales vegetarianos, pero por ahora he encontrado otros usos creativos para el costal de harina de maíz. Pensando en Cati y en el noble maíz mexicano, hice estas galletas.

La comida italiana me apasiona, pero seguramente no sería así si no contara con los fantásticos ingredientes del nuevo mundo: jitomates, pepperoncino (chile), frijoles y maíz. Las galletas Crumiri son una especialidad de la región de Piamonte, contienen harina de maíz, pero el maíz europeo es muy diferente del nuestro. Es amarillo y dulce, y no blanco y cremoso como el maíz mexicano. De cualquier manera, decidí intentar esta receta. El milenario proceso de nixtamalizado hizo mucho bien a las galletas, tanto en sabor como en valor nutritivo, y el resultado fue como un tamal de dulce hecho galleta. Delicioso.

Además de la harina para tamales, usé otros ingredientes naturales, harina de trigo integral y azúcar mascabado, como en toda mi repostería. Las galletas piamontesas se moldean con una duya, pero yo no tengo una, así que hice bollitos. Después de estas ligeras variantes, no sería justo llamar Crumiri a las galletas mexicanas que fueron un éxito entre mi familia y amigos, qué tal galletas tamalli?. Cati: Prepáralas en una tarde muy fría en la que se cancelen las clases ;-)

¿Crumiri? ¿Tamalli?

180 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
140 g (1/2 taza + 3 cdas.) de azúcar mascabado
2 huevos, a temperatura ambiente
1 cdita. de extracto de vainilla natural
240 g (2 tazas) de harina de trigo integral
1/2 cdita. de sal
110 g (2/3 de taza) de harina de maíz nixtamalizado

Precalienta el horno a 180 °C (350 °F), engrasa y enharina 2 charolas para hornear.

Acrema juntos la mantequilla y el azúcar. Agrega los huevos uno a la vez, mezclando bien entre cada adición. Agrega la vainilla y mezcla bien.

En un tazón mediano, combina ambas harinas y la sal. Agrega los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla, y mezcla sólo hasta integrar. La masa será muy espesa.

Con una cuchara cafetera o con las manos, forma bollitos aplanados de masa, y colócalos sobre las charolas preparadas. Deja un poco de espacio entre cada galleta, ya que se expandirán al hornearse.

Hornea durante 15 minutos aproximadamente, hasta que las bases de las galletas estén doradas. Espera a que se enfríen un poco antes de retirarlas de las charolas. Prepara café, y comparte con un ser querido.

Estas galletas se conservan bien alrededor de una semana, en un recipiente hermético. Una variante más: Sustituye el extracto de vainilla con ralladura de limón o naranja.
Alcanza para 40-50 galletas.